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El Gobierno de la Ciudad deberá adaptar medidas para preservar la primera conexión ferroportuaria de Buenos Aires que se encuentra en estado de abandono. Fue un importante complejo del sistema de depósitos, muelles y medios de transporte que aseguraba un eficaz punto de transferencia para las exportaciones agropecuarias a mediados del siglo XIX

La justicia ordenó a la Ciudad un plan para preservar la Barraca Peña, el asentamiento más antiguo del barrio de La Boca. Lo que actualmente se encuentra en estado de abandono y parcialmente invadido por la maleza, la basura y la acumulación del agua de lluvia, fue un importante complejo del sistema de depósitos, muelles y medios de transporte que aseguraba un eficaz punto de transferencia para las exportaciones agropecuarias, a mediados del siglo XIX.

El fallo determina que el gobierno porteño deberá presentar en 60 días un plan de restauración, conservación y protección -según informa el portal ijudicial- a partir de un amparo presentado hace unos años por el periodista y presidente de la Asociación Barracas Peña Milcíades Peña.

La historia

El complejo, ubicado en Vespucio 499 de La Boca surgió en 1774, por iniciativa del empresario gallego Francisco de la Peña y Fernández, cuando aún estas tierras ni eran un virreinato. Armó una barraca para comerciar mercaderías y frutos. Si bien esas construcciones originales desaparecieron, las que contemplamos en la actualidad corresponden al período comprendido entre 1840 y 1860. Por entonces el dueño eraEmilio Vicente Bunge.

Hasta que comenzó a funcionar lo que conocemos como Puerto Madero, los barcos llegaban a la boca del Ricahuelo, descargaban sus mercaderías en estas barracas, que luego eran transportadas por carretas.

El 1 de septiembre de 1865 se había inaugurado la estación del ferrocarril Buenos Aires a Ensenada, que comunicaba a las barracas con aquel puerto y se construyó un puente levadizo. Esta red ferroviaria, que pasaría a depender del Ferrocarril del Sud (hoy Roca) fue una de las primeras en funcionar para el transporte de mercaderías.

Dejó de funcionar como tal en 1910, cuando se determinó que el punto de concentración fuese Plaza Constitución.

Este complejo fue creciendo, con el correr de los años, gracias al auge del mercado de lanas y se consolidó cuando en el lugar se abrió un mercado de frutos. También se habían levantado construcciones para el alojamiento de los trabajadores, los que contaban con un almacén de ramos generales, que se llamaba “El triunfo”, que ademásfuncionaba como burdel.

Tanto fue el crecimiento que ya para 1900 la superficie de almacenamiento llegaba a los200 mil metros cuadrados.

El galeón de Puerto Madero

El galeón español del siglo XVIII, descubierto fortuitamente en Puerto Madero en 2008 -considerado como “uno de los descubrimientos históricos más importantes de la ciudad de Buenos Aires”- en abril de 2010 fue trasladado al galpón que ocupaba el antiguo mercado de frutos. Para colocarlo y volverlo a enterrar – y así poder conservarlo-, debieron desarmarse los techos. Esto provocó que las paredes quedasen sin sustento. El violento temporal que se desató en 2013 hizo que se derrumbasen tres de los cuatro muros. Hoy los escombros se mezclan con la maleza que avanza.

Vestigios arqueológicos

En la estación del ferrocarril que se remodeló y restauró, en 2007, se habían conservado importantes vestigios que se fueron rescatando en sucesivas excavaciones arqueológicas, que nos cuentan sobre la historia de esta zona del Riachuelo donde se asegura que transitaron las tropas inglesas en la primera invasión, en 1806. También se hicieron obras de restauración, en 2015, de lo que en su momento era la barraca lanera.

Milcíades Peña contó“Se ideó armar un centro de interpretación y un polo turístico pensado para complementarse con Caminito, y así revalorizar la zona. Se llegó a traer un vagón de ferrocarril, que se lo adaptó para proyectar películas, se iba a instalar una oficina de turismo y un gabinete arqueológico. Pero con el cambio de gobierno en 2007, el proyecto quedó en la nada”.

Hoy este inmueble patrimonio de los porteños, lucha por sobrevivir y ser un valioso testimonio histórico de un pasado que es preciso revalorizar.

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