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Cinco bares clásicos que tenés que redescubrir

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Hace varios años que son una parada obligada para disfrutar de una buena coctelería. Un paseo por estos must que siempre sorprenden.

878 BAR

Fue uno de los pioneros de los llamados bares escondidos. Hace 15 años se abría detrás de la gran puerta de madera con el número 878 este bar que revolucionó la noche porteña de un barrio tan poco tradicional para esa época como Villa Crespo. Sus dueños, Julián Díaz y Florencia Capella, quisieron (y lo lograron) crear un reducto con buena gastronomía, excelente coctelería y ambiente relajado. La hamburguesa de cordero y los buñuelos de verdura ya son un clásico de la casa, así como el Boulevardier y, por supuesto, el Negroni.

REY DE COPAS

Abrió sus puertas hace 7 años como un espacio que fusiona el arte, gastronomía y buenos tragos. Las obras pictóricas de Sebastián Paéz Vilaró y obras de su afamado padre Carlos decoran este espacio ubicado en Gorriti 5176 en donde se puede disfrutar del salón, el patio del rey o la terraza de buenos cócteles clásicos. Los encuentros culturales y la buena gastronomía al paso son también alternativas para conocer este ya clásico palermitano.

GRAN BAR DANZÓN

Una escalera en Libertad 1161 conecta con este bar pionero de la buena coctelería porteña. Abrió hace 21 años y jamás perdió su vigencia. Fue escuela de hoy reconocidos bartenders como Tato Giovanonni e Inés de los Santos. La barra con estrellitas iluminadas está a cargo de Ludovico de Biaggi, mientras que su bodega de casi 4 mil botellas fue seleccionada por Luis Morandi. Sus fundadores, Morandi y Patricia Scheuer, lograron en estas dos décadas poner de moda tragos clásicos, sumar el vino a las barras y fusionarlo con un riquísimo sushi.

THE NEW BRIGHTON

Sarmiento 345 fue primero una sastrería, luego se transformó en el prestigioso restaurante Clark´s para finalmente convertirse en este imperdible bar. Un piano de cola, una barra de cedro y columnas majestuosas son parte de este reducto en donde se sirve uno de los mejores Negroni de Buenos Aires. Los amantes del whisky no deben dejar de degustar su abultada carta. La propuesta gastronómica para compartir es también súper recomendable.

DOPPELGÄNGER

El barrio de San Telmo también tiene su emblemático bar: en Juan de Garay al 500 se emplaza este clásico que se especializa en bebidas espirituosas y alta coctelería. Su decoración inspirada en los bares de entreguerras propone un ambiente cálido para disfrutar con grupos reducidos. Los happyhour del bar son una cita ineludible para los habitues del Doppel (como lo llaman).