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El Paseo del Bajo tendrá peajes para micros y camiones

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La Ciudad llamó a licitación para el sistema de pago automático en la futura autopista. Las empresas de transporte y cargas afirman que la medida les implicará un nuevo costo operativo.

Los gobiernos de Nación y Ciudad acaban de llamar a una licitación pública para la instalación de un sistema de peaje para el Paseo del Bajo. Es decir que los micros y camiones que circulen por esta autopista en trinchera tendrán que pagar. Sin embargo, habrá una vía alternativa para aquellos que no quieran abonar el importe.

El llamado a licitación se publicó ayer en los medios nacionales. Según informaron fuentes del Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte porteño, no está definido cuánto habrá que pagar por usar la autopista. Por ejemplo, hoy en la Panamericana un camión de más de seis ejes paga $ 345 en el peaje Pilar/Campana, durante la franja horaria de mayor congestión -de 7 a 9 y de 17 a 19- en ambos sentidos de circulación. En las autopistas 25 de Mayo y Perito Moreno -administradas por AUSA, la empresa de la Ciudad que construye el Paseo del Bajo- la tarifa es de $ 380. En la Illia, la de menor trayecto, es de $ 190, siempre considerando las horas pico.

Según el Gobierno, la idea es inaugurar en marzo del año que viene las obras viales de la autopista subterránea, que tendrá 7 kilómetros de extensión y unirá la 25 de Mayo y la Buenos Aires-La Plata con la Illia, e incluirá salidas directas al Puerto y a la terminal de buses de Retiro. En tanto, los carriles en superficie para autos y el parque lineal sobre la trinchera serán habilitados poco después.

«Fue una gran sorpresa ver el llamado a licitación. Entre otras cosas porque es contradictorio con la política de bajar costos de transporte», opinó Ricardo Lasca del Comité Nacional de Defensa del Usuario Vial. «El costo de mantenimiento, por tan pocos kilómetros, debería ser mínimo, y con los impuestos que se pagan en la Ciudad debería estar cubierto. Lo que sí es positivo es que se resuelva la vinculación entre norte y sur del tránsito pesado, también el método de pago automático que se implementará», agregó.

La Ciudad prevé colocar el sistema «free flow», o flujo libre, que ya se utiliza a la altura de la avenida Sarmiento para el ingreso a la Illia sentido a Provincia. Desde el Gobierno no dieron precisiones, tampoco sobre cuál sería la vía alternativa para aquellos transportistas que no quieran pagar el peaje. Como se sabe, por ley, siempre que haya un peaje debe haber un camino opcional sin costo.

A la Cámara Empresaria de Buses de Larga Distancia (CELADI) la implementación de este nuevo peaje les genera una preocupación: «Es un tema más que sumamos a las tarifas en horarios pico. Somos un servicio público, ayudamos a desalentar el ingreso de autos particulares a la Ciudad y sin embargo pagamos tarifas con punitorios. Este nuevo peaje nos traerá otra preocupación», dijeron voceros de la institución, que de todas formas resaltaron que la futura autopista «le va a permitir al pasajero reducir el tiempo de ingreso y egreso a la Ciudad. Hoy un ómnibus puede tardar más de una hora y cuarto en llegar desde Retiro hasta la 25 de Mayo. El impacto será muy positivo».

En AUSA aseguraron que mantienen un contacto permanente con las empresas del sector, a las que les informaron sobre la implementación del peaje automático.

El Paseo del Bajo es, probablemente, la obra de infraestructura más importante en la Ciudad de los últimos tiempos. Reconfigurará la forma de moverse en toda el área central, Retiro y Puerto Madero y en los barrios aledaños. Este nexo norte – sur se realizará con una autopista subterránea de 7,1 kilómetros desde la calle Brasil hasta la conexión con la Illia.

La obra tiene fecha oficial de finalización para marzo de 2019. Por eso, se ven trabajos incluso durante la noche y días feriados. Se trata de una construcción muy compleja y carísima: costará 650 millones de dólares, de los cuales 400 vendrán de un préstamo de la Corporación Andina de Fomento y el resto de la venta del playón ferroviario que está al lado de Catalinas Norte, donde se habilitó la construcción de oficinas.

Sobre la trinchera construirán un parque que sumará 60.000 metros cuadrados de espacios verdes, más bicisendas y mobiliario urbano, y que permitirá conectar las calles que hoy están cortadas por el terreno que queda entre Madero/Huergo y Moreau de Justo.

Al mismo tiempo, se construye el Parque del Bajo: se trata de una obra que buscará vincular toda un área que hoy se encuentra disgregada. Desde avenida Belgrano hasta la explanada del CCK habrá un gran parque lineal, para lo cual ya fue relocalizado el helipuerto presidencial – ahora está más cerca de la Casa Rosada- y ya se modificó la traza de la avenida de La Rábida, a la que se le recortó la curva. También hubo que mover la estatua de Juana Azurduy, que ahora está frente al CCK.